Contrariamente a nosotros los vertebrados, la sangre de un insecto no corre por venas y capilares, sino que llena su cuerpo. Su sistema circulatorio es abierto: los órganos están sumergidos en sangre, de la que obtienen nutrientes y donde depositan sus desechos orgánicos; y todos están agrupados en torno al corazón que, por su forma tubular, no puede hacer llegar la sangre muy lejos...

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